Y no se me borra la actividad con los estudiantes, las palabras, los objetos, los colores, los sueños con encontrarse un espacio mil veces más agradable del que tienen ahora para sus clases. Aunque yo también me aventuro en los juegos mentales respecto al espacio que habito en el colegio, es todo un reto poner en juego las variables y diseñar soluciones factibles en términos de dimensiones, recursos, número de estudiantes, profesores que también circulan en el aula y así las cosas…
No puedo negar que el trabajo con objetos, simulando componentes, resulta ser un ejercicio de calentamiento para el desafío real: re- diseñar el salón para la clase de artística (y muchas áreas más)

Aquí realizamos un modelo con objetos: pensamos en unas paredes para almacenar materiales, gradería para momentos de socialización y divulgación de experiencias, cojines para los instantes de incubación y relación; puertas corredizas y traslúcidas, mesas modulares, sección verde… y las simbologías que se puedan hilar en esta suerte de maqueta.
Pero bien, la cosa es aún mejor porque el espacio sí existe, aunque un poco angustiante por ser una cajita rectangular, con un parámetro muy pequeñito para el espacio por estudiante (recuerden que son 40!).
Debo decir que aventurarse al uso del simulador Floorplanner fue también todo un desafío; sin embargo, poco a poco, encontré elementos que me permitieron cambiar la apariencia de el espacio que está en juego y también debo reconocer que los resultados a futuro son prometedores!

Esta es una opción! Promovemos metodologías activas desde el componente espacial.

La apuesta es por un espacio más cálido e iluminado.
Por eso los colores en el piso, los tapetes, casilleros y muebles en general.
Como la intención no es oscurecer el salón, más bien, evitar el brillo en el tablero que dificulta la nitidez
de la imagen proyectada por el videobeam,
las cortinas se piensan de colores, corredizas y con plantas colgantes.

para almacenar elementos y materiales básicos para la clase.
Insistieron en los colores «vivos».
Las plantas dentro del salón lo hacen más orgánico, más eco.
Por eso colocamos suculentas encima de los casilleros
para evitar acumular papeles (barreras naturales)
además de ser plantas que son guerreras en ambientes difíciles.

que tanto les incomoda en las mañanas
e iluminar de abajo hacia arriba el salón con variados diseños.
Ahora sí a (auto)gestionar!, participar en convocatorias para adecuación de aulas, comprometerse con la movilidad de los presupuestos escolares, inspirar, contagiar a la comunidad con estos proyectos de intervención que tanto bien le hacen a los aprendizajes y a la educación en general.
#EduEspacios
