Y salimos a ver más cosas y potenciarlas para mejorar los ambientes de aprendizaje. Y llegamos al pasillo 3, un espacio que puede transformarse significativamente a favor de la comunidad.

Los pasillos del colegio resultan ser, en ocasiones, más acogedores que las aulas: La Luz, el espacio abierto y las posibilidades de ser flexible. Moverse sin barreras, ubicarse voluntariamente eligiendo el lugar que más le agrada para compartir con sus compañeros. Uno de los pasillo especiales en el cole, está ubicado en el tercer piso y normalmente permanece así como en la imagen: vacío. Porque «no se puede estar por fuera de los salones» a menos que estén super controlados, en actividades con profesores que los puedan monitorear todo el tiempo. Sin embargo, los estudiantes aprovechan el cambio de clases y ponen a rodar un tarro plástico o una bola improvisada con papel y se juegan sus «picaditos» relámpagos de fútbol de pasillo.

Dentro de las actividades propias del área de educación artística se ha destinado para realizar talleres de pintura y dibujo a gran escala, ensayos de danzas y algo super especial y es que se ha convertido año a año en el espacio- arte para la exposición y divulgación de los proyectos en artes plásticas y visuales que realizamos. Gracias al apoyo de la profe Claus contamos con unos biombos que colgamos del techo y sirven como soporte para fijar los trabajos de los estudiantes.


En los descansos pocas veces se utiliza para la recreación pasiva o la relajación, porque es directriz institucional permanecer todos en el patio del primer piso, aunque el espacio no sea suficiente para todos. Entre otras cosas, porque pueden dañar, rayas y en general ocasionar accidentes o presentarse problemáticas más densas, si no hay «quien los cuide».
En días pasados varios estudiantes tuvieron la oportunidad de participar en una Maratón de Innovación Social con Samsung. Allí se plantearon cinco problemáticas del contexto escolar y entre ellas, precisamente se surgió la falta de espacios para el descanso, para sentarse a charlar e incluso a jugar, en un ambiente más calmado y menos agitado que el patio.


En sintonía con la actividad de las zonas comunes y su relación con el enriquecimiento de los procesos de aprendizajes y las discusiones, alternativas y propuestas trabajadas en la maratón de innovación, se generan unas aproximaciones iniciales sobre cómo atender la problemática de los descansos y la recreación, habilitando el pasillo del tercer piso, como un espacio para continuar construyendo convivencia ciudadana.

